¿SABÍAS QUE EXISTEN DISTINTAS FORMAS DE AMAR Y QUE TU MANERA DE EXPRESAR EL AMOR PUEDE DECIR MUCHO DE LO QUE NECESITASTE Y DE ALGUNA HERIDA NO SANADA?
La semana pasada tuve la oportunidad de escuchar el programa de mi amiga Beth, titulado “Volver a empezar”. Beth es una tanatóloga ampliamente reconocida por la forma tan amorosa, humana y compasiva con la que acompaña a las personas en sus distintos procesos de pérdida.
Además, tuve el privilegio de entrevistarla, por lo que te invito a conocerla y a buscar dicha entrevista en mi red de Facebook como Kenia Chilaca.
Hoy quiero compartir contigo algunas reflexiones del programa anterior, cuyo título fue “¿Cuál es el lenguaje del amor y cuál es tu herida?”. Este tema tocó profundamente mi corazón, ya que muchas personas solemos amar desde las heridas que hemos vivido a lo largo de nuestro camino. En la mayoría de los casos no somos conscientes de que nuestra forma de expresar el amor nace justamente de esas experiencias dolorosas.
Cuando una herida no ha sanado, suele pedir atención de manera silenciosa. A veces se manifiesta en la forma en que amamos, reclamamos o esperamos del otro. No se trata de dejar de amar, sino de tomar conciencia y encontrar empatía, tanto en nosotros mismos como en quien nos acompaña.
Muchas veces, aquello que más reclamamos es precisamente lo que proviene de nuestra herida. Sanar no significa cerrarnos al amor, sino aprender a amar de una manera más consciente.
A continuación, te comparto algunos tips para reconocer estas situaciones:
1.El amor empieza a doler cuando deseas que te amen exactamente de la misma forma en que tú amas.
2.No todos amamos igual, pero todos queremos sentirnos amados.
3.Amar se vuelve problemático cuando te olvidas de ti mismo.
4.Cuando amar duele, no es amor.
5.Cada ser humano tiene una forma distinta de amar.
6.Es importante dejar de mendigar amor; para ello, es necesario poner límites.
7.El amor consciente no se suplica.
8.Cada quien da lo que tiene en su corazón y lo hace desde su propia herida.
Como puedes darte cuenta, algo verdaderamente importante es amarte a ti mismo, partiendo del reconocimiento consciente del amor propio. Esto te permitirá amarte intensamente y, desde ahí, ofrecer amor en la justa medida, con empatía hacia los demás.
Uno de los mensajes finales que compartió Beth fue el siguiente:
“Aprende a pedirte a ti mismo.”
Esto nos invita a cuestionarnos a través de preguntas como:
•¿Qué es lo que quiero para mí?
•¿Qué es lo que más doy?
•¿Qué es lo que más reclamo?
•¿Desde cuándo me duele?
Podemos concluir que muchas de nuestras heridas solo necesitaban protección, presencia y amor, empezando por el nuestro.
Espero que esta reflexión te sea de utilidad y que recordemos siempre la importancia de contar con el acompañamiento de un profesional que nos ayude a conocernos mejor, sanar nuestras heridas y resignificar nuestra vida.
Con cariño,
Tu asesora de confianza
Kenia Chilaca
Búscame en redes como:




